Y como no tenían tiempo ni para comer, pues era tanta la gente que iba y venía, Jesús les dijo: –Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco. Así que se fueron solos en la barca a un lugar solitario.
Marcos 6:31-32

La renovación y la restauración no son lujos; son cosas esenciales. Tomarse un día libre por semana o recompensarse con unas relajantes y refrescantes vacaciones no es carnal; es espiritual. No hay absolutamente nada envidiable ni de espiritual en un infarto o en una crisis nerviosa, ni un horario repleto es necesariamente señal de una vida productiva.

“Por eso oramos constantemente por ustedes, para que nuestro Dios los considere dignos del llamamiento que les ha hecho, y por su poder perfeccione toda disposición al bien y toda obra que realicen por la fe”. 2 Tesalonicenses 1:11

Cuando oramos por alguien lo que hacemos es interceder; eso significa que nos involucramos mentalmente en su mundo al hacer contacto deliberadamente con Dios en nombre de esa persona. Es cierto que este es tan solo un aspecto de la oración, ¡pero es un aspecto muy importante¡

Todos, casi sin excepción, tenemos una o varias personas en nuestra vida a quienes podemos llamar “mentores”. Son esas personas que nos han influenciado en forma positiva. Los recordamos por sus palabras y acciones que nos han marcado, enseñándonos un camino más excelente, modelando un estilo de vida digno de ser imitado. No eran hombres y mujeres que estuvieran por encima de todo, sino que dedicados a su ministerio mantenían una línea recta y honesta en todo lo que hacían.

Santiago 5:16 nos dice: “confiésense unos a otros sus pecados”. Este consejo es esencial para todo aquel que sinceramente se propone dejar atrás los comportamientos deshonestos.

¿Quieres mejorar tu promedio de decir la verdad? Oblígate a la disciplina de la confesión. Decide hoy mismo que cada vez que ocultes la verdad o falles en vivir de acuerdo a tus palabras,

La Palabra de Dios nos habla muy claramente sobre lo malo que es el hablar indebidamente de otra persona (osea chisme) y siempre sus resultados son tan dañinos que pueden destruir el testimonio o la vida de una persona. La palabra hebrea traducida como “chismoso” en el Antiguo Testamento es definida como alguien que revela secretos que suceden a su alrededor como un chismoso o traficante de chismorreos.